La Ciudad de las Estrellas (La La Land): Por Amor al Arte

A estas alturas, no hace falta decir que el amor al arte ha sido una de las principales fuentes de inspiración desde tiempos inmemoriales para, irónicamente, el propio arte. Algunos lo aborrecen, algunos lo pueden considerar tópico, pero no es así porque sí. Porque al fin y al cabo, el arte, el más puro arte, no es otra cosa que la representación (sea gráfica, auditiva, audiovisual…) de los sentimientos más verdaderos. Y que emoción hay más pura que el amor al arte. Una muestra de que la pasión por el arte sigue siendo perfectamente válida para realizar más arte, es la película que nos ocupa. No, puede que no sea perfecta, pero si la ves con los ojos correctos, toda imperfección desaparece.

Sí, llamadme romántico, pero confío más en el sentimiento que en la razón. Siempre ha sido así y deseo que siempre así siga. Y como amante del arte, no le puedo reprochar nada a Chazelle. Si ya nos sorprendió a todos hace un par de años con su brillante y cruda representación del mundo de la música, ha conseguido repetir su milagro. De forma completamente distinta, eso sí. Si que es cierto que con “Whiplash” mostró de una forma más descarnada la pasión (y obsesión) con la música de una forma más personal y directa, esta vez ha decidido mostrar su amor por la música mediante otros métodos. Si nos enseñó la primera vez la parte más dura del arte, esta vez ha decidido enseñarnos el por qué de esa película, la razón. La razón es “La La Land”. Y basta con verla para darte cuenta que hasta lo más jodido del mundo vale la pena. Porque la verdadera pasión es algo que, a pesar de ser en cierta forma imposible de transmitir, Chazelle consigue que por lo menos comprendamos lo que es esa pasión, ese sentimiento. El sentimiento de entregar tu vida a algo, del amor verdadero, a la increíble belleza que supone la pasión verdadera. Y es que, joder, le entiendo.

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Y es que el arte no es nada más ni nada menos que nuestra forma de soñar. Nuestra forma de olvidarnos de la realidad, de viajar, de sentir, de volar. Porque toda aquella persona que alguna vez ha sido tocada por el arte sabe que no existe nada más puro ni perfecto que ese momento en que la belleza, la emoción, te sobrepasa. Ese momento en que no existe nada más, ese momento en que dejas de ser quien eres y ese sentimiento es más grande que cualquier otra cosa. Siempre se ha intentado transmitir esa sensación, pero resulta imposible.

Y es que “La La Land” no es nada más que un homenaje a esta sensación. Y que mejor manera de transmitirlo que mediante el amor, el sentimiento más potente que existe y probablemente la principal fuente de inspiración artística. Yo digo que, mientras siga por este camino, Damien Chazelle debería poseer libertad absoluta y presupuesto ilimitado para que pueda seguir contagiando su pasión por la música. Para todos aquellas personas con amor al arte y para todas aquellas que se limitan a vivir sus vidas sin darse cuenta de todo lo que les rodea. Esta película es para ellas.

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Arrival (La Llegada): ¿Por qué están aquí?

Me gusta cuando quiero escribir una crítica pero no sé bien qué decir. Porque eso significa que sea lo que sea lo que me haya transmitido, no puedo expresarlo con palabras.

He salido del cine plenamente atontado. Era plenamente consciente de que no iba a ver una película cualquiera. Conocía bien el director (soy un gran fan de su trabajo, incluso hice un análisis suyo en su momento), Denis Villeneuve, había leído algunas críticas que decían lo buena que era… Pero incluso así, no creo que estuviera preparado. Aunque para ser justos, uno nunca está preparado para una película de Denis Villeneuve. Por suerte, eso sí, no había visto el tráiler, el cual rebaja la película a película comercial y del montón, sin contar que te desvela gran parte del argumento, claro. Así que, básicamente, fui al cine sabiendo que iba a ver una peli en la que había extraterrestres y que no iba a ser demasiado ligera. Ojo, no confundir poco ligera con pesada. Una preciosa fotografía y una puesta en escena sobria e hipnótica no te permiten que te aburras.

Ha sido empezar y sorprenderme. Aunque reconozco que no del todo en el buen sentido. Agarrado a la butaca, he sabido rápidamente que no faltarían emociones: basta un breve prólogo, de gran belleza audiovisual, eso sí, para hacértelo saber. Y solamente la preciosa banda sonora de Max Ritcher, que había oído ya en la escena más descorazonadora de “Disconnect”, basta para aflojarme el corazón. Sin embargo, parece algo fuera de lugar. La película, entonces, empieza. Te presenta los personajes, te presenta la situación en ámbito general y te mete a presión dentro de lo extremo: casi no te has dado cuenta y, al igual que la protagonista, estás con un nudo en la garganta ante lo que tienes delante de la pantalla. Te sobrepasa. Pero aguantas (que cojones, no hay remedio). Aguantas y ves como, poco a poco, la trama avanza. Con astucia pero sin un talento desproporcionado, aunque sí más que notable. Entonces es cuando, llegado a cierto punto después de una más que interesante y bien desarrollada primera parte (a través de la cual existe un “por qué” que va pasando por tu cabeza recurrentemente sobre cierto detalle), donde todo explosiona. Donde finalmente entiendes esa sensación que tenías desde el principio de que habría un por qué, de que existiría algo más allá de lo que nos mostraban en pantalla, de que existiría una finalidad en todo aquello. Como eso se aplica a la película para resolverla es donde falla un poco, al perder cierto punto de trascendencia, pero aún así ahí sigues, con los ojos clavados en la pantalla y con el corazón en un puño.

Fue ahí, cuando ya iba terminándola película, en sus últimos minutos, donde aquello que presentía desde un primer momento cobró realidad. Villeneuve nos manda un poderoso mensaje mediante una casi obra de arte en la cual todo tiene un por qué, aunque este pueda gustarte o no. Mediante un corto epílogo, similar en cierta forma al prólogo, nos cuenta lo mismo otra vez, pero esta vez después de habernos dado su clase maestra. Es entonces cuando acabamos de entender del todo el mensaje y entiendes el por qué del preciosismo de las imágenes que transmite tanto en el prólogo como en el epílogo. Es curioso como el tiempo es el que otorga (o quita) el valor a todo lo que nos rodea.

Stranger Things (o manual de como sobrevalorar una serie del montón)

Mucho antes de que estrenaran esta serie, ya estaba dando de que hablar. Algo leí por ahí, pensé que podría resultar interesante y en eso quedo todo, en una posible serie pendiente. Pero ya se veía que, a pesar de no haberse visto nada de la serie, Netflix ya se estaba preparando para ganar pasta gansa y los críticos se iban poniendo de rodillas. Entonces, unos meses después, se estrenó. Y entonces todo petó. Los datos de audiencia reventaron y los criticos hicieron la felación para la que ya iban predispuestos. Y como no, la gente empezó a hablar. Y cuando digo “gente”, me refiero a gente no necesariamente aficionada a las series. Fue corriendo la voz de que era una gran serie, el boca a boca se expandió como un cáncer en metástasis por un cuerpo débil hasta llegar hasta el último rincón. Y sin que me hubiera dado cuenta, “Stranger Things” ya era la serie del momento.

Así que, después de que una última persona con un gusto no demasiado cultivado en lo que a series se refiere (no te ofendas si lees esto) me dijo que la estaba viendo y que era buenísima, decidí aventurarme a verla. Porque claro, un seriéfilo como yo no puede estar sin ver la mejor serie del año. Me la descargu… ay, quiero decir, me suscribí a Netflix y vi el primer capítulo, el cual se supone que tenía que obligarme a ver el segundo justo después de lo que enganchaba. Pero me dió palo, así que no lo hice. Todo el mundo afirma haber devorado esta serie, pero personalmente yo las dos semanas las he tardado. Aunque para ser justos he estado algunos días fuera, así que diremos que he tardado 10 días. Es decir, menos de un capítulo al día. Cabe destacar que estoy de vacaciones y no, tampoco es que me tire todo el día fuera. En todo caso, tampoco voy a mentir, me ha resultado entretenida, aunque no he llegado a disfrutarla como se suponía que tendría que haber hecho.

Sin embargo, fijándome en ciertas cosas, me he dado cuenta de dos hechos: el primero es que la mayoría de críticos que la ponen por las nubes lo hacen diciendo que es un gran homenaje a los 80. Y ese es el mejor argumento que hay para decir que esta serie es una obra maestra, que es un gran homenaje a los 80. Ni referencias al guión, a las actuaciones, a la dirección, al montaje, no. Es un gran homenaje. Vale.

Por otro lado, el segundo punto es un poco más largo de explicar. Si nos ponemos más técnicos, no todo es tan perfecto como parece. Empezando por el guión. Un guión que, aparentemente, parece redondo. A pesar de que a simple vista se ve que no resulta demasiado profundo ni demasiado complejo, pero que, sin embargo funciona. Y eso no se puede negar. Lo que hay que preguntarse es, ¿por qué funciona? Entiendo que a los jóvenes de hoy en día (me hace gracia cuando hablo como un abuelo, perteneciendo yo a esa generación) les parezca original, pero ¿es que acaso nadie con más de 20 años la ha visto? ¿Soy el único al que todo le ha parecido un gran déjà vu? Hasta el último de los personajes y las situaciones que se presentan a lo largo de esta primera temporada son, simple y llanamente, clichés. Y no clichés como los macarrones de tu abuela que comes cada finde y tanto te gustan, no. Clichés como las hamburguesas de un euro del McDonalds. Que, coño, a quién no le gustan para comer de vez en cuando, pero que te gusten no significa que dejen de ser mierda. Es como si hubieran cogido 10 películas simbólicas de los años 80, las hubieran puesto todas juntas y las hubieran calentado en un microondas con unos efectos especiales del siglo XXI. Porque de verdad que es exagerado lo poco que se han currado en crear unos personajes diferenciados o mínimamente únicos. Que no pasa nada porque haya algun tópico andante por ahí, pero de eso a que todos los protagonistas sean copiados y pegados de personajes estándar de Hollywood hay un buen paso. Un paso como de Barcelona a Alicante. Y no solamente los personajes, sino también las situaciones que acontecen entre estos mismos personajes. Y eso por no hablar de los pequeños “descuidos” de guión, los oportunismos, los efectismos, etc. Pero bueno, no me voy a enrollar más, que seguro que lo habéis pillado.

Las actuaciones son aceptables de media, algunas más destacables (Winona Ryder siempre lo es) y otras más reguleras (empezando por el niño protagonista) y la dirección y el montaje están bien, sin más. Incluso la fotografía, que podrían habérsela currado bien para darle el toque ochentero definitivo, es bastante normalilla. A ratos entre lo sobrevalorada que estaba y alguna pequeña similitud, salvando las distancias, claro está, me recordó a la serie que en su momento lo petó también, “Utopía” (serie de la cual ya nadie se acuerda, por cierto). Aunque al menos esa serie si que tenía una fotografía bestial. La banda sonora sí que reconozco que está bastante bien, aunque con lo que molaba el sonido del cine de los 80 podría haber estado mucho mejor. Reconozco que incluso me ha dado un poco de rabia que hayan utilizado la obra maestra que es “Elegia” de New Order como banda sonora. Si queréis ver esa canción con un producto audiovisual que esté a la altura, mirad el cortometraje “More” de Mark Osborne, que es bastante más corto que esta serie y vale más la pena.

En definitiva, otra serie que ha demostrado que el marketing, la opinión de los críticos y lo influenciable que es la gente, todo juntito, puede crear un mito de algo que, aunque no está mal, no está muy por encima del montón. Esperaré ansioso a ver cual es la afortunada serie que será considerada “la serie de la década” dentro de unos meses.

La Bruja (The Witch): El verdadero terror

No es ningún secreto que el terror como género cinematográfico es, por lo general, de poco prestigio. Y con poco prestigio me refiero a que nunca se ha sabido aprovechar como tal y ha acabado volviéndose un género “de segunda” para aquellos que buscan calidad en una película, y, por ende, los ávidos seguidores de este género no buscan calidad, sino lo que contemporáneamente se le considera “terror”. Es decir, sustos y truculencia. No es ninguna crítica, es una simple realidad. Sin embargo, de vez en cuando surge alguna película que nos recuerda que el terror, como cualquier otro género cinematográfico, puede producir obras de una calidad destacable. “The Witch” es una de esas películas. Y precisamente por eso, trasciende la barrera del terror para pasar a buscar otro tipo de público, no el usual. Y por ello, será muy odiada por los seguidores del terror y muy alabada por los que no se encierran en un solo género. Lástima que habrá pocos pertenecientes al segundo grupo.

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“The Witch” empieza con fuerza. Nos cuenta dos cosas nada más empezar: nos dice de forma implícita mediante su lenguaje cinematográfico (los planos, la fotografía, el pequeño diálogo inicial) que no será una película ágil, que se tomará su tiempo, que nos deleitará con progresión y que no rebozará dinamismo. A algunos eso les tira para atrás y a otros no. Nos recuerda instintivamente al Haneke de “La Cinta Blanca”. Por otro lado, nos explicita que tampoco será un producto plenamente metafórico o simbólico. Nos muestra que realmente va a mostrarnos algo terrorífico. Es una curiosa y muy poco vista combinación, por lo que te deja, por lo menos, con cierta curiosidad por lo que está por venir. Algunos dicen que peca de lenta, yo creo que si fuera menos lenta, perdería toda esencia.

Existen dos tipos de reacciones que puedes sufrir cuando llevas media hora: puede ser que te estés aburriendo, que pienses que donde están los sustos, donde está el terror, por qué no pasa nada. Esta no es tu película. Por otro lado, puede que, sin darte cuenta, estés pegado a la pantalla, que algo te impida mover la vista, que tengas ansia por saber como derivará todo esto. Esta es tu película.

Cuando llegas a los 45 minutos, poco a poco todo va degenerando. Esa fotografía tan oscura, ese gris apagado, esa banda sonora tan siniestra, te han absorbido por completo. Y no sabes lo que te espera. Más de un escalofrío recorrerá tu cuerpo. No voy a desvelar nada sobre el argumento ni su desarrollo pues considero que comentar nada sobre la historia sería un gran error. Es mejor que la desveles tú mismo.

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Al final, llegara un punto en que, o no entiendes nada o no te preguntas nada. La maldad, las mentiras, los pecados, el orgullo, todo ha derivado a ese punto. Cada elemento ha influido individualmente a cada personaje de tal forma que tú, como espectador omnisciente, juzgarás por ti mismo lo que quieras creer. Salen los créditos y serás tu quien decidirá si ha valido la pena o no. Mis manos tapándome la boca y el escalofrío que me ha recorrido la espina dorsal me lo han dicho todo: acababa de ver una de las obras cumbres del cine de terror contemporáneo.

Resumen/review de los Oscars 2016

Empezó la velada, como siempre, fuerte. Mejor guión original y mejor guión adaptado. Y tal como se esperaba, original para “Spotlight” (que como ya dije en la crítica que le hice, tiene un guión muy académico y hollywoodiense, se veía venir el Oscar), que aunque tenía buenos competidores, principalmente solo tenía una amenaza real, “Del Revés”, aunque no lo veía muy probable. Aunque “El puente de los espías” también tenía un guión muy academista (y considerablemente bueno), la temática no era tan jugosa como la de “Spotlight”, y a los Oscars les gusta la polémica. Y por otra parte el guión mejor adaptado para “La gran apuesta”, la otra que se veía venir, solamente también con un competidor con el que había dudas, “La habitación”, aunque el formato de “La gran apuesta” era también muy predilecto para ganar el Oscar. De momento no muchas sorpresas.

Mejor actriz de reparto si que surgió una sorpresa, yo que me esperaba el Oscar para Rooney Mara o en caso de fallo para Kate Winslet, pero no, se lo quedó Alicia Vikander por “La Chica Danesa” (la cual reconozco que no he visto). Habrá que ver si es merecido o no.

Por otro lado, “Mad Max: Fury Road” arrasó en los premios pequeños (sonido y efectos de sonido, maquillaje, diseño de producción, montaje…) y con razón. Se los merecía y por mucho.

Otra sorpresa, Mark Rylance mejor actor de reparto por “El puente de los espías”. La verdad es que me gustaba como nominado, pero no creía que se lo diesen, pensaba que se lo darían a Stallone por el postureo o sino a Tom Hardy, porque joder, se lo merecía. Pero Rylance hizo un enorme papel y se ha ganado el Oscar.

El Oscar a mejor director era, sencillamente, inevitable. Desde que vi el trailer supe con total seguridad de que Iñarritu se llevaría el Oscar con “The Revenant”, junto con el de fotografía, otro que se ha llevado. Y esque entre los semi-planos secuencia, ese jodido dominio de la cámara, esa forma de llevar la trama a otro nivel… era imposible que fuera otro. Y eso lo digo a pesar de que George Miller por “Mad Max: Fury Road” es una de las direcciones más brutales que he visto en los últimos años, follándose a muchos Oscars por dirección de años anteriores.

El Oscar a mejor película de animación, como era de esperar, para la gran “Del revés”, a pesar de tener la hipervalorada “Anomalisa”, aunque no es una película para los Oscars. La banda sonora se la ha llevado el gran Ennio Morricone, el único Oscar que se ha llevado la gran película de Tarantino “Los odiosos ocho”, tenía que llevarselo Morricone o Carter Burwell por la maravillosa banda sonora de ” Carol”, la mezcla perfecta entre el estilo de Burwell y lo mejor de Phillip Glass en “Las Horas”.

Mejor actriz y actor principales cantados. Brie Larson por “La habitación”, con una competencia decente pero sobresaliendo y, finalmente, el Oscar a mejor actor principal para Leonardo Dondeestamioscar Dicaprio. Sí, el mundo de los memes ha sufrido una terrible pérdida, pero joder, es que ya era hora, no podía pasar un año más.

Ahora. Mejor película. Sí, ese momento tan especial. ¿Ha ganado “The Revenant” como se veía venir? Pues no, se la ha llevado “Spotlight”, la peli más fácil de dar el Oscar y a la vez de las peores de las nominadas. Es una buena película, pero no me la compares con sus competidoras, joder, ni con “The Revenant” ni “Mad Max : Fury Road” ni de jodida coña. Queridos Oscars, sois unos vendidos, siempre conseguís tocarme las pelotas. Fuck off.

En resumen: Pocas sorpresas, la principal la de mejor película y no ha sido muy agradable. Triunfadoras básicamente tres películas: “Mad Max: Fury Road” con los premios más de diseño y realización menores/medianos, “The Revenant” con menos de lo que debería, básicamente actor principal, fotografía y director y “Spotlight” con mejor guión original y mejor película. Bueno, que con lo curados de espantos que estamos con los Oscars, tampoco han estado tan mal.

Marte (The Martian): El astronauta que quería ganar un Oscar

El año pasado fue “Interstellar” de Christopher Nolan, el anterior fue “Gravity” de Alfonso Cuarón… pues este año, siguiendo la tradición, ha sido “The Martian” de Ridley Scott. Todas estas películas han sido fruto de una increíble evolución en lo que a tecnología cinematográfica se refiere, que permitió y alentó a los directores más mainstream a crear sus propias películas espaciales. Lo malo de esto es que a los tres directores se les subieron los efectos especiales a la cabeza y decidieron aprovecharlo para colarse en los Oscars, aunque los tres de formas diferentes.

Por un lado, “Gravity” fue absolutamente descarada, maravillando las 24 horas con sus efectos especiales, intentando eliminar toda posible fijación en la película en sí (la cual deja mucho que desear a nivel de guión) con un verdadero espectáculo audiovisual. A mi no me la colaron.

Por otro lado estaba “Interstellar”, esa película de ese director tan querido (y con razón) llamado Christopher Nolan, con todos sus lovers y sus haters. Esa película que muchos compararon con la “2001: Odisea en el espacio” de Kubrick. Por favor. Sí, era muy superior a Gravity, tanto en realización como en argumento, pero el afán de Nolan por ganarse adeptos acabó restando calidad a su película al sobreexplicar y popularizar la gracia de la película (las paranoias espacio-temporales) y al recurrir a pequeños trucos efectistas para hacer la película más llevadera (algo que Kubrick no hizo en absoluto). Muy superior a “Gravity”, pero no pudo ser la obra maestra que quiso ser por su afán de ser comercial. Mira que a mi me gusta Nolan.

Y después de esta pequeña introducción (si no pensáis que es pequeña deberíais leer más), vamos al turrón. “The Martian” es una película que, a pesar de durar dos horas y veinte minutos, resulta entretenida. Pero eso es todo. Lo que me lleva a preguntarme si Ridley Scott, siendo el pedazo de director que es, de verdad ha desaprovechado a propósito esta gran oportunidad. No es una queja, es una duda que tengo. Todo el mundo es libre de hacer una película más o menos comercial o más o menos de arte y ensayo, pero me extraña. Me extraña que teniendo la oportunidad que tenía de crear una gran película, no solo como espectáculo visual, sino con verdadero fondo, la haya desaprovechado de esta manera. Un hombre completamente solo en un planeta, joder, anda que no da para tocar temas metafísicos, psicológicos y filosóficos. Que no digo que te me marques la de “El séptimo sello”, pero joder, cúrratelo un poco Ridley.

Pero bueno, el decidió hacer una película entretenida y nada más, con una emoción estática y Hollywoodiense. Que no, que no es una mala película, es una buena película, va a lo que va, pero está muy bien realizada, cuenta con unas buenas actuaciones (que Oscar tampoco, lo siento Matt), una buena dirección y un guión académicamente muy correcto (aunque falto de personalidad). Pero bueno, será mi culpa que me gusta que las películas tengan fondo. Cambio y corto.

PD: Un gran aplauso a los genios que pusieron esta película en la sección de comedia o musical en los globos de oro.

Deadpool: Tan bonita como robarle la compra a un ciego

Hacía tiempo que el mundo de los superhéroes en el cine necesitaba a Deadpool. Los superhéroes son unos personajes que han sido explotados hasta la saciedad en el séptimo arte (y lo está siendo sobretodo ahora), eso no significa que sea algo malo ni que las películas sobre estos personajes sean malas, sin embargo sí que significa una cosa: al estar en el apogeo, significa que es un género que está teniendo mucho éxito, y eso crea películas comerciales, las cuales son muy vistas, creando así un círculo vicioso. Alerta, que comercial no significa malo, no soy tan purista. Para mí, la única connotación negativa de “comercial” es que tiene menos personalidad, y con eso me refiero a que suele resultar más complaciente con el público, buscando más lo que busca la gente en vez de hacer algo que pueda gustar a la gente. Ahí es cuando el cine se convierte puramente en un negocio. Puede ser un producto de mayor o menor calidad, pero un negocio al fin y al cabo.

Ahí es donde respeto “Deadpool”, porque todos los implicados sabían desde el primer momento que era un proyecto arriesgado. Cuando escuché la noticia me sorprendió, ya que unos años antes había leído unos cuantos cómics de este “superhéroe” y me resultaba difícil tanto de adaptar a la gran pantalla como de crearse un amplio público. Pero lo ha conseguido.

Ahora, joder, vayamos con la peli, que me estoy poniendo muy pesao. Apenas con ver los primeros cinco segundos de “Deadpool”, supe que me encantaría. No pude evitar ese dejavú a “Watchmen”, la que es para mí la mejor película de superhéroes jamás hecha. Y si me gustó tanto es porque fue la primera película de superhéroes no dirigida a un público infantil/juvenil. Vale, se debe a los cómics, pero la película tenía perfectamente claro que el hecho de que trate sobre superhéroes no le quita seriedad al tema, no cambia nada, es sencillamente otro tema sobre el que hacer una película. Y en este caso era sobre unos superhéroes muy jodidos (sobre)viviendo en un mundo muy jodido. Y que forma de mostrarlo.

Pues “Deadpool” no se queda atrás. Obviamente sí en la profundidad/complejidad de la trama y los personajes, pero no en no tomarse a sí misma a la ligera. Es plenamente consciente de lo que es y se enorgullece de serlo. ¿Y qué es? Pues Deadpool. Una adaptación fiel y jodidamente hilarante de un personaje único. Porque lo complicado no era adaptar el personaje como alguien cabrón y satírico hasta el extremo, sino hacerlo sin que rozara el patetismo y la ridiculez. Y han conseguido crear la atmósfera perfecta para que las bromas de hijo de puta, las referencias a la cultura moderna y el humor de Deadpool (porque no se le puede calificar de otra manera) sean, no rídiculos, sino que encajen como un guante (hasta con la ultraviolencia). No es sencillamente una historia lineal de un superhéroe con algún flashback emotivo y un épico enfrentamiento final. Es un derroche de crueldad, pero de crueldad encontrada con humor, una combinación complicada pero para quienes se sienten cómodos con este encuentro, sencillamente disfrutarán un espectáculo pocas veces visto.

Con una narración implacable (que a pesar de ser salteada, en ningún momento desconcentra), una realización de las escenas de acción impresionante y una representación de su personaje principal sencillamente magistral (y todo su universo, viéndose todo su mundo influído por su personaje principal), “Deadpool” se ha ganado mis aplausos, hacía tiempo que no disfrutaba tanto una película. Necesitabamos “Deadpool” porque vivimos en una época en que todo está mal y todo ofende, y aquí ha venido para mearse en todos nuestros modernos y finos principios.

Mantenerse al margen puritanos.

Spotlight: Cuando no te dejan apartar más la mirada

Es curioso como últimamente a los Oscars les ha dado la vena morbosa con lo de nominar a películas polémicas, el año pasado fue con “Citizenfour”, pues este año les ha dado con la pederastia en la iglesia. Porque qué hay más mainstream que criticar a la iglesia hoy en día. “Spotlight” no es una película fácil de ver. No resulta agradable, ni satisfactoria, ni es una película disfrutable. No porque no sea buena sino porque nos recuerda y nos da a conocer cosas de las que preferimos no ser conscientes. No te deja otra alternativa que reconocer ciertas cosas, no te da más la opción de apartar la mirada. Así que si la ves, tienes que estar dispuesto a pasar un rato poco agradable.

No nos vamos a engañar, “Spotlight” es una película hecha a medida para los Oscars. Actores en alza (o realza) de gran talento, un guión y una dirección sobrios, de estructura académica, hábil a la hora de mostrar y darse a entender sin resultar demasiado obvia ni demasiado rebuscada. Igual resulta un poco fría en lo que a implicación de la historia se refiere por parte del espectador, no llegas a conocer demasiado a los personajes y la perspectiva resulta muy documental en ese sentido (lo cual pasa en menor medida en “La Gran Apuesta” por ejemplo a pesar de estar rodada prácticamente como un documental). Ese sería mi principal punto en contra, creando así que las situaciones de “tensión” o de desgarre emocional resulten menos efectivas (aunque lo resulten de todas formas, dado la naturaleza del argumento). Efectista en algunas ocasiones, aunque en menor medida de lo que cabría esperar en una película que trata un tema tan delicado y fácil de extrasensibilizar como es la pederastia en la iglesia, lo que se agradece.

No creo que gane muchos Oscars, ni se los merece especialmente cinematográficamente hablando (pues es una buena película, aunque no resulte ninguna maravilla), aunque teniendo en cuenta la temática quién sabe, igual se lleva el de mejor guión original por el ya mencionado academicismo de este (como pasó el año pasado con “The Imitation Game”, una película buena sin más, aunque perfecta para los Oscars dado su academicismo) y puede que Mark Ruffalo por mejor actor de reparto, aunque no lo tiene fácil. Es una buena película y vale la pena verla (con su consiguiente repulsión de la iglesia incluida), aunque si eres de los que no les gusta pasarlo mal viendo una película, mejor no lo hagas (a pesar de resultar demasiado efectista ni obvia, como ya he dicho antes, de lo cual me alegro).

Como he dicho, es una buena película, aunque igual le falte un algo especial que la diferencie. Personalmente si tuviera que elegir una película que trate este tema me quedaría con la magnífica “La Duda”, aunque el enfoque sea completamente diferente, es sencillamente magistral.

El Renacido (The Revenant): Camarero, hay un poco de Iñarritu en mi plato de Malick

Sinceramente, no sabía que esperar. Después de los desvaríos de Iñarritu en “Birdman”, cualquier cosa era posible. Basándome en lo poco que había leído y el trailer, sabía que sería una experiencia diferente, lo que no sabía en qué. Ya lo sé.

“El Renacido” es la película perfecta para chulear de que tienes buen gusto cinéfilo. No es una película para todos los públicos ni pretende serlo, pero se ha distribuido como tal y así lo cree la gente. Creando así el círculo vicioso de crear mucho fan irreal. Mucha gente dirá que es una gran película sin saber el por qué o sin ni siquiera haberle gustado. Yo no puedo decir el por qué es una gran película, pero sí que os puedo decir porque a mí me lo ha parecido.

Cuando empezó, tenía miedo. El primer minuto, con esos planos tan místicos, ese montaje tan trascendental y ese pequeño monólogo (en idioma nativo), me recordó demasiado a cierto director de una extremada pretenciosidad (aunque no por ello malo): Terrence Malick, nuestro amigo de “El árbol de la vida”. Luego siguió a esa escena una batalla inicial que despejó todas mis dudas, después de ver ese semiplano secuencia supe que “El Renacido” ganaría el Oscar a mejor dirección. O, joder, eso espero, porque si no es para matarlos, porque si hay algo que no se puede negar en esta película, es que la dirección es, a parte de pretenciosa, jodidamente brillante. Esos descarnados primeros planos, esa fotografía (que espero también el Oscar, desde luego), esa visceralidad en la forma de filmar. Echaba de menos deleitarme tanto con esa forma de mostrarme todo lo que sucedía. En algunos momentos, entre tanto sabor a Terrence Malick, me recordó inevitablemente a la parte más oscura y experimental de Winding Refn y a su “Valhalla Rising”.

Vamos, que estuve las casi tres horas que dura con los ojos como platos clavados en la pantalla, solamente por esos dos elementos, la dirección y la fotografía. Bueno y las actuaciones, porque ostia puta, DiCaprio está de Oscar. Aunque claro, esa expresión ya ha sido muy utilizada antes y nunca se ha cumplido, hay que tener fe. Y Tom Hardy… vaya tela, aunque resulte ligeramente eclipsado por DiCaprio, Hardey está escalofriante.

Lo que hay que entender es que esta película no es una película corriente, ni de jodida coña. No tiene un gran guión ni tiene mucho sentimiento. Es una película completamente primaria, primitiva, que apela al ser humano más instintivo que llevas dentro. No hay mucha palabrería, no hay muchos pensamientos, no hay muchas emociones masticadas, todo es puramente visual, es DiCaprio sobreviviendo haciendo lo imposible impulsado por sus instintos de venganza de la forma más visceral y mejor rodada de lo que me hubiera podido imaginar.

¿Algo que no me haya gustado? Pues el final no me convenció del todo, los últimos 5 minutos básicamente. Lo que viene a ser la “batalla final” es jodidamente brutal, tan descarnada y falto de sentimiento como el resto de la película, pero lo que sigue esa escena en sí me descolocó un poco. Desencaja ligeramente con la película, tanto con la motivación de la película en sí como en el estilo, rozando lo hollywoodiense. Pero bueno, se le perdona, aunque creo que hubiera podido acabar mejor.

En definitiva, ¿tienes que verla? Si te gusta el cine, por cojones (y en el cine joder, no me seas rata), si no, pues depende de si estás dispuesto a estar casi tres horas sentado viendo como un tío se las apaña para sobrevivir en tierras desconocidas. Un poco rollo último superviviente pero a lo grande, aunque sin el constante diálogo. Corres el riesgo de que se te haga larga. Yo me quedé con ganas de más.

Fargo (o manual para convencer al mundo de que tu serie es la caña)

Hoy en día no se habla de otra serie. Bueno, sí, también oyes algo sobre Mr. Robot (la cual debería tener mucha más presencia), pero es “Fargo” la serie que lo peta desde que salió. “Fargo” es esa serie que cualquier persona que le gustan mínimamente las series conoce y ha visto porque en cuanto surgió, los críticos le hicieron una buena mamada. Y para cualquier seriéfilo que se aprecie, si los críticos la ponen por los cielos, se tiene que ver, claro. Y todos la vieron y les contaron a todo el mundo que era la polla, y así repetidamente hasta que se hizo nombre como la serie del momento. La mayoría sin saber que está basada en uno de los mejores thrillers de los años 90.

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Y en algún momento de esa cadena, yo también caí. Así que empecé a verla, y aunque no acababa de engancharme al 100%, joder, me gustaba lo que veía. Parecía la perfecta mezcla entre un buen argumento y unos buenos personajes, un aire Coeniano y a la vez una ligereza de ambiente que conseguía que no se hiciera nada pesada. Pero aún así, no terminaba de engancharme. La primera temporada consta de 10 capítulos y tardé por lo menos un mes en vérmela. Y creedme, eso es mucho tiempo. Aún así, terminé la temporada muy satisfecho, principalmente porque me había resultado entretenida y porque había escenas y capítulos muy disfrutables. Y joder, por Billy Bob Thornton. Porque se come la pantalla hasta cuando no sale en ella y porque la primera temporada de “Fargo” no sería en absoluto lo que es si no fuera por él.

¿Entonces qué? ¿Me gusta “Fargo”? ¿no me gusta? Pues la primera temporada, mola. Y está bien. Mola y está bien. Y joder, en los tiempos que corren, no puedo quejarme. Ahora sí, ¿obra maestra? Tampoco.

Pero eso respecto a la primera temporada, que la segunda ya es otro cantar. Y ahora explicaré el por qué.

La segunda temporada de “Fargo”, si la ves superficialmente, es increíble. Hay un par de personajes que molan mucho (Mike Milligan, el indio, el abogado…), el montaje es para flipar, gran dirección, buenas actuaciones… Pero cuando iba por la mitad de la serie, empecé a pensar. Y, aunque no me guste, empecé a ver la serie con otros ojos. Cuidao, que no dejó de gustarme, pero ya no la veía de la misma manera. Empecé a darme cuenta de que, en general, los personajes no me gustaban demasiado. No me gustaban porque eran personajes muy simples, previsibles y planos. Y bastante estúpidos (aunque esto último se pueda “perdonar” dado que se intenta replicar el universo de los Coen). En definitiva, personajes sin una personalidad atractiva. Y esto era solo el principio. Me di cuenta que lo que aparentaba ser una compleja y bien hilada trama, en realidad era una simple historia de mafiosos (a ver, simple no, tiene su complejidad y está muy bien escrita, pero no va más allá), con el único punto original del absurdo al que varias veces se ven reducidas las situaciones, pero con muy pocos matices dignos de atención. Y es que los matices son lo que diferencian una buena serie de una gran serie. Me di cuenta de que, en un solo capítulo de “The Wire”, hay muchos más matices a los que prestar atención que en toda una temporada de “Fargo”. Y soy consciente de los constantes guiños que tiene “Fargo” (tanto a elementos exteriores como interiores, como el homenaje en un capítulo a “Muerte entre las flores”, algo que me hizo gracia aunque hubiera preferido que se hubiera hecho más disimulado), pero los guiños, amigos míos, son el elemento más sencillo para encandilar al público y crítica sin complicarte nada la vida.

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De qué más me di cuenta. Pues también me fijé que a los personajes de “Fargo”, les encanta parlotear. Y por parlotear me refiero a soltar epifanías, alegorías, fábulas, rebuscadas metáforas y hasta tienen un gran gusto para la poesía. Y eso mola, no lo niego, aunque un sobreúso (como resulta en este caso), le quita toda la gracia. Y te das cuenta de que sencillamente es otro elemento para que la serie mole. Como el montaje hipster o los personajes estereotipados y gilipollas. O incluso el rollo vintage, ya puestos. Y llega un momento en que las autoreferencias/homenajes de los Coen (que son productores), ya no digo que sean inoportunas o gratuitas, es que hay alguna que resulta hasta inapropiada y que no era necesaria.

Sí, sé que parece que odie esta serie, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, me gusta y la he disfrutado mucho. Pero eso es todo, está muy bien y mola, joder, pero hay que saber mirar más allá y darse cuenta de que hay series por ahí mucho menos valoradas y que pueden ser de igual o mejor calidad, sencillamente que no cuentan con el mismo presupuesto/publicidad y con un embalaje tan visualmente atractivo.